El diseño latinoamericano oscila entre la afirmación de una identidad propia y la tentación de producir para el mercado global que consume esa identidad como exotismo.
¿Existe un diseño latinoamericano? La pregunta parece simple pero esconde una complejidad enorme. América Latina no es una entidad homogénea: es un conjunto de países con historias coloniales distintas, tradiciones culturales diversas, realidades económicas dispares. Hablar de "diseño latinoamericano" como si fuera una categoría coherente puede ser tan engañoso como hablar de "diseño europeo" o "diseño asiático".
Y sin embargo, la categoría existe. Se usa en los congresos internacionales, en las convocatorias de premios, en los libros de historia del diseño. ¿Qué significa? ¿A quién sirve?
La idea de un diseño latinoamericano como categoría coherente es, en gran medida, una construcción del siglo XX. Surgió en el contexto de los movimientos de afirmación cultural latinoamericana de los años sesenta y setenta, cuando intelectuales, artistas y diseñadores de toda la región buscaban alternativas a la hegemonía cultural norteamericana y europea.
En ese contexto, figuras como Gui Bonsiepe en Argentina, Willi de Castro en Brasil, y Vicente Rojo en México comenzaron a articular una visión del diseño que partía de las realidades y necesidades específicas de América Latina, en lugar de importar soluciones diseñadas para otros contextos.
Décadas después, el contexto ha cambiado radicalmente. La globalización ha creado un mercado global de imágenes en el que la "autenticidad" cultural es un valor de mercado. Las marcas internacionales buscan elementos visuales que les den un sabor local; los festivales de diseño buscan trabajos que representen perspectivas "no occidentales"; las plataformas digitales amplifican los contenidos que tienen un "sabor" cultural reconocible.
En este contexto, el diseño latinoamericano corre el riesgo de convertirse en una marca, en una estética exportable, en un conjunto de signos visuales que el mercado global puede consumir sin necesidad de entender el contexto que los produjo.
La pregunta que cada diseñador latinoamericano debe hacerse es: ¿estoy produciendo para mi comunidad o para el mercado que consume mi comunidad como exotismo? La respuesta a esa pregunta define el tipo de práctica que se tiene.
Autor
Redacción Acento
Equipo editorial de Acento. Blog latinoamericano y global sobre educación y ética en el diseño, avalado por la UNAM y la UAM Azcapotzalco.